Literatura

Un ensayo rápido, desordenado y sucio. Pero algo es algo.
Saludos.


Literatura, ensayo.

¿Cuántos libreros hay en su casa?

¿Cuántos en su oficina, estudio o despacho?

Visualícese de pie frente a cada uno de ellos. Observe en su mente los detalles: la forma, el material, el color; si está empotrado en la pared, sostenido sobre pies o es una simple repisa; si es cuadrangular, curvo, espiral, oblicuo; intente recordar el olor de la madera, si es el caso.

¿Cuántos libros hay en esos libreros?

¿Llenan las repisas y cajones?

¿Cuánto espacio destina a otros papeles en matas, carpetas, revistas; a objetos varios: recuerdos de vacaciones, muñecos de felpa o papel maché, monedas, ceniceros, portarretratos? En su mente párese de nuevo frente a los libreros, pero ahora centre su atención en los libros que ahí descansan. ¿Puede contarlos? Hágalo. Cuente también los que están en la canasta en el baño y sobre el buró; en la cocina, en el carro, en el casillero de su trabajo, en su bolso o mochila. ¿Son sus libros? Piense también en los que ha dejado en los lugares en que ha vivido. En su antigua casa o escuela u oficina.

De seguro ya tiene un número en mente. Pero considere sólo aquellos a los que puede llamar libros suyos. No los de sus padres o amigos. No los que compró para la escuela o para la casa. Aquellos que son de Usted y sólo de Usted. Los que guarda con celo. De aquel número que obtuvo quédese sólo con éstos. ¿Cuántos son? Vea en su mente las portadas una por una. Intente, si puede, recordar la tipografía, el tono de las páginas, el olor al voltear las hojas, alguna dedicatoria que esté escrita en la contraportada.

Por último, descarte ahora aquellos libros que Usted nunca leyó completos. Quédese sólo con los que recuerda haber leído desde la fecha de impresión hasta el punto final del epílogo. ¿Aún le quedan libros? ¿Hay alguno que recuerde con especial cariño? ¿Acaso es de literatura?

No es de sorprenderse que como mexicanos leamos poco, y como individuos a veces menos: cuando aprendemos a leer nos obligan a usar el recién descubierto tesoro para tediosas tareas. Preferimos por mucho usar nuestra imaginación nata de niños en juegos creativos, dramáticos o deportivos que seguir leyendo al terminar la tarea. Cuando con la edad y el tiempo los motivos de esa imaginación que sentíamos interminable se van agotando como un pozo cada vez más profundo, aparece en todos una necesidad de llenarlo echando nueva agua en él. Pocos son los que encuentran en la literatura esta agua para saciar su sed de nuevos mundos. La mayoría irá buscando cualquier otra actividad que no tenga nada que ver y no les recuerde lo que para ellos es sinónimo de escuela y tareas. Nos enseñan a temer la lectura, a odiar la lectura, aburrirnos con la lectura, desesperar con la lectura. ¿Quién no fue alguna vez de niño castigado con hacer planas del mismo enunciado? También con el escribir tenemos asuntos pendientes, miradas duras. En nuestro subconsciente se quedan enlazados el dolor en la muñeca con el lápiz y el papel. Pocos escribimos literatura por gusto.

Con el paso del tiempo la vida nos va dando muchas oportunidades para justificar nuestra pobre cultura lectora: como pueblo trabajador que somos (porque sí lo somos) lo que queremos en el descanso es una actividad que nos permita eso: el descanso. Y leer es una actividad físicamente abrumadora, más si se realiza con entusiasmo. Leer no es como ver televisión o escuchar música, donde uno se vuelve un espectador pasivo. La lectura requiere un cierto esfuerzo cognitivo y mantener un continuo flujo de ideas. Es decir, se necesita pensar. A eso se refería Vargas Llosa (2000) en su artículo Un mundo sin novelas cuando hablaba de las películas o programas “literarios”. Son escasos y muy poco populares porque cuando uno ve imágenes está esperando ser impresionado, excitado. Pocas personas (y por lo regular son quienes disfrutan de la lectura) encuentran placer en este tipo de medios audiovisuales que exigen a uno el uso del seso. Finalmente, estas mismas excusas relacionadas con el poco tiempo o el agotamiento diario para no leer provienen de actividades que quizá sin querer nosotros mismos elegimos: preferimos trabajos que nos demanden gran esfuerzo físico mientras no nos exijan el ejercicio mental. Maquilamos en lugar de crear.

Dejando de lado el triste tema de nuestra posición socioeconómica y su relación con el índice de lectura personal y nacional (que a muchos les entusiasma resaltar pero a mí primero me llena los ojos con lágrimas), otro efecto claro de leer poco es la degradación de la lengua. Las consecuencias pueden verse más abrumadoramente en la juventud, y la evolución de este mal entre una generación y otra es tan acelerada que asalta los sentidos desprevenidos. Debido a la gran cantidad de tiempo que pasan (y pasamos) en la Red, y porque ahí sucede la mayor parte de nuestro intercambio de ideas y mensajes escritos, es por donde recibimos la mayor influencia de formas lingüísticas ajenas a nuestro ambiente “real” (identificando el ambiente en cuestión como “virtual”). Si el Internet en su totalidad estuviera redactado con una retórica impecable y un vocabulario diverso, esta influencia sería positiva en el lenguaje popular, y mucho. Pero como los exploradores de la Red sabemos, la realidad es otra. Viendo por encima de la mala ortografía y gramática que se emplea en general en Internet, una grave amenaza es que la mayoría de las páginas de Internet, o la mayoría de las relaciones que se dan en este ambiente, están codificadas en otros idiomas, principalmente el inglés. Y no es, como mencionaba, un inglés impecable. También es uno lleno de reducciones y sustituciones degradantes y crueles para cualquier literato. (Entiéndase por literato a la persona que ama la literatura).

Como último punto, y para escapar de un final lúgubre, me gustaría mencionar las bondades de la literatura que me parecen más importantes o que dejan una más profunda impresión en la persona.

Una ampliación de nuestra visión de las cosas, de las verdades: no ve lo mismo ni tan lejos aquél que ve a través de sus propios ojos que quien también ve con los de otros. Y estas nuevas y diferentes visiones se adquieren con la literatura, más que cualquier otra arte o ciencia.

Un pensamiento crítico, pero también optimista, porque el que ha leído mucho y grabado las ideas de otros con las suyas tiene la capacidad de desarrollar soluciones a la par que juzgar las ideas, en lugar de sólo prever un futuro oscuro.

Como tercer y último punto, retomo a Vargas Llosa en su ponencia sobre la libertad: sólo pensando por uno mismo se puede ser libre, y aún en esta esfera, sólo actuando con bien y por el Bien, teniendo como objetivo la perfección de la persona (o el alma) y como visión un mundo ideal y rico se puede ser verdaderamente libre, en vez de sólo rebelde. Para alcanzar esto es necesaria la unidad de los individuos, sin que por ello dejen de ser individuos. Y hasta que desarrollemos la telepatía, no veo otra forma de hacerlo que la literatura: el arte de dejarnos impresos en el pensamiento y actuar de los demás.

[R!2X]

Para su placer auditivo...

Desde los archivos de YouTube les presento esta obra maestra:

"How to Train your Dragon"
De John Powell



Esta es la mejor banda sonora en lo que va del año y, esperemos, probablemente será la primera nominación al Oscar para John Powell, lo cual es de extrañar considerando la calidad y cantidad de sus previas composiciones. La lista de reproducción que aquí alojo incluye una selección de las piezas más representativas de la película, que corresponden igualmente a las escenas más emocionantes, inspiradoras e/o impresionantes, más la inclusión de la canción para abrir los créditos finales. Si el poco tiempo u otra circunstancia enemiga de la apreciación musical apremia, sugiero la segunda mitad de "Forbidden Friendship" o cualquier parte en "Test Drive". A continuación el listado:
  1. "Romantic Flight"
  2. "Sticks & Stones" por Jónsi
  3. "Forbidden Friendship" 
  4. "Test Drive"
[R!2X]

El Gato y la Luna

Cuando sea que no estoy viendo al gato me pierdo en la cara de la Luna. Esa esfera grande y redonda que brilla en el cielo nocturno. Aunque realmente no se puede describir así a la Luna. Porque no siempre tiene la misma forma ni tamaño. Y a veces su color cambia. Y también, de vez en cuando, se le puede ver de día. Todo es cambiante acerca de la Luna. Su aroma, su sonrisa, sus desvelos, su temperamento, sus razones, sus corajes, sus alegrías y sus desesperos. Hasta su voz. Ninguno es el mismo dos veces. Ni la misma Luna: no hay dos lunas iguales. Siempre es una nueva. Y unas veces es más Luna que otras. Habrá cuando toda ella sea Luna, pero también (y casi siempre) se sentirá medio vacía. O tres cuartos vacía. O tres cuartos llena y un cuarto vacía. Y también, en ocasiones (que con suerte y gracia serán pocas), se sentirá terrible, temiblemente vacía. Mortalmente vacía. Esconderá la cara, asqueada de sí misma. ¿Es que no sabe que siempre está hermosa? ¿Y que lo que más queremos es verla? Más cuando no la vemos. Yo se lo digo, pero entiendo que no me entienda. Ni ella sola se ha de entender cuando se siente así de vacía. No creo que nadie pueda. Lo que le hace falta es compañía. Quien pueda hacer que toda ella irradie luz plateada siempre. Esa luz que cura todo lo que toca. Desde una rodilla raspada hasta un sueño sin parchar. Ah, esa luz que todo lo calma. Hace que el tiempo vaya más despacio y hasta la sangre camina lento para ver mejor el meteoro. Todo lo arregla esa luz de Luna enamorada, que suspira (la luz, no la Luna) por un Sol que la mantenga brillando. La Luna no. No, ella se cansa de perseguirlo y mejor se ocupa en otras cosas hasta que le apetezca perseguirle de nuevo. Yo soy igual: cuando me canso de insistirle mejor me hago el perdido. Voy y reúno con los John, los James y los Alan el grupo de tarareo. O regreso a los vuelos Match 2 y fuego a discreción con los del gremio. O a lo que sea. Eso sí, no dejo de recibir por mi única ventana esa luz de plata cuando la hay. Porque la Luna es tan hermosa que siempre queremos verla. Más cuando no la vemos.

[R!2X]

El Gato y la Luna

Hay un gato que a veces se sienta en mi ventana y no me deja ver lo que está pasando afuera. Es café caramelo y cuando le da el Sol brilla dorado. Sus ojos son siempre grises, pero a veces verdosos y a veces azulados. He notado que combina sus zapatos con el color que sus ojos tengan ese día. Le he visto pares (o mejor dicho cuartetos) rosas chillones; azules y verdes agrios; blancos con estampados cubistas y unos negros con la punta a cuadros pintados con marcador. Me distraigo observándolo siempre que se pone en mi ventana, así que trato de intimidarlo mirándolo fijo a los ojos para que se vaya. Pero sólo consigo que me mire de vuelta un largo rato mientras crece en mí la sensación de que quiere que lo deje entrar. Así que con calma me acerco para abrirle la ventana. Y en el momento que quito el pestillo salta como rayo a quién sabe dónde y desaparece. No entiendo qué es lo que me pide ni qué es lo que quiere conmigo. Quizá sólo le parezco una visión interesante de observar, aunque me siento muy narcisista pensando así. Quién sabe, tal vez sólo le interese su reflejo en mi ventana. Es una relación extraña y amorfa la que llevamos el gato y yo, si a caso se puede decir que exista una. Pero debe existir. Después de todo nos vemos todos los días y aún si sólo nos ignoramos el uno al otro seguimos compartiendo una ventana, aunque sea por lados opuestos. Me pregunto qué querrá conmigo o mi ventana, claro: eso me lo pregunto todos los días. Pero también me pregunto si tendrá nombre; si tendrá dueño; si será macho o hembra; si tendrá compañero gatuno o hijitos. Me pregunto cómo será su voz; cómo se comportará cuando no está conmigo; si es feliz o miserable; si prefiere la cama o el suelo; si es amable o barbaján. Quisiera saber si puede leer y escribir; si le gusta; si le gustaría leer mi poesía; si me escribiría alguna. Me intriga mucho ese gato y eso es una molestia: en cuanto se aparece en mi ventana no puedo pensar en nada más. Solamente me imagino constantemente cómo sería tenerlo en mi casa para siempre. Supongo que se aburriría. Después de todo, yo mismo preferiría estar en ese lado de la ventana.

[R!2X]

2010

Víspera de Año Nuevo. 22.40h, siendo precisos. Año Nuevo no es un día ni una noche: es un momento, un punto en la línea del tiempo. Sin dimensión medible. Un instante sin duración. No es como Navidad. Navidad no sucede a las 12 de la noche. Navidad es un evento, que ocurre cada vez que se da una escena concreta: el encuentro de un alma con Dios. No es un instante, sino su opuesto: una eternidad. Y a diferencia de Navidad, Año Nuevo es un umbral sin valor propio. Toda la importancia que puede tener es un agregado nuestro. Es un punto en el elipse que llamamos "año", que elegimos para marcar el inicio y el final de un ciclo. Así como un cumpleaños. No quiere decir que hace 4 540 000 000 de años, al término de lo que hubiese sido un imaginario 31 de diciembre, nació la Tierra en el primer segundo del primer 1º de enero. No marca el primer instante de nada más que de lo que arbitrariamente marcamos como año. Es una designación inútil, tal cual un cumpleaños. Celebrar el aniversario de aquel momento donde el mundo pasó de ser un mundo sin Juan a ser uno con Juan. ¿Y por qué un aniversario? ¿Por qué no mejor celebrar cada mes, o cada semana, o cada día? ¿Por qué no mejor celebrar cada instante? No se puede, dejaría de ser especial. ¿Dejaría de ser especial alguien si a cada momento nos alegrásemos de su existencia? Debe celebrarse a alguien cada cierto tiempo. Nos da la oportunidad de alegrarnos por él. Que sepa que nos importa. Entonces, ¿qué tal cada 2 años, mejor? ¿O cada 5, cada 10, 20? ¿Por qué no mejor hacer una única fiesta a la que llamaremos "Fiesta de Vida", que cada quien celebre cuando mejor le venga en gana, y contará por todos los "cumpleaños" que hubiera tenido? Todo, tanto lo que es como lo que invento, me suena igual de estúpido. Las normas sociales son tan molestas.

10:58 ya. Qué tarde. Qué temprano. Qué importa. Tarde para seguir escribiendo. Temprano para dejar la locación actual. Y no importa porque no haré nada al respecto. Cuando en un grupo de personas de afiliación denominada "familia" el o los líderes deciden que pasarán la velada en compañía de la familia vecina y las familias relacionadas a ésta, se considera que es una "decisión" de familia. Y aunque nos hacen creer que una decisión de familia es aquella donde de forma unánime todas las partes están de acuerdo en la resolución, la verdad es que una decisión de familia se llama así porque toda la familia debe seguir y consentir con la determinación de los líderes. Esto es vital para la estabilidad familiar, si es que algo parecido existe. No se debe maliterpretar: con mi familia es la única forma en que deseo pasar las fiestas decembrinas, pero no por ello me debe agradar la manera en que éstas se celebran.

Las 23.04 horas. Tiempo de conseguir la cena. Tumulto de individuos sin rumbo aparente. Recién llegados estorbando para saludar a personas que no les son gratas. Sentado de nuevo en la esquina donde escribo caigo en la cuenta de que vestirse bien por compromiso es incómodo. O vestirse del todo.

Visitantes en mi esquina prestada. Pero con todo el ruido alrededor no es una mayor molestia.

11:30 exactamente (aunque la medición del tiempo nunca es exacta). Estoy consciente de que esto, que antes de empezar tenía la intención de ser el preludio de la crónica con un leve toque de surrealismo que me fue solicitada por aquella persona que probablemente jamás ha visitado este sitio ni lo hará, y que comenzó como reflexión de los estatutos sociales relativos a la fecha actual, ha mutado en una vaga narración de los eventos que ocurren a mi alrededor. Estoy consciente de ello y por ello me disculpo, y me dispongo a volver a mi vía inicial.

Las personas harán muchas cosas para ser felices. O más bien, harán muchas veces las mismas cosas de siempre. Declarar días de fiesta es una de ellas y de las más aceptadas. También la mayoría de las actividades que tradicionalmente se realizan en estas fiestas. Un ejemplo de las que son generalmente rechazadas es la adicción a las sustancias enervantes, la pornografía y los "malos hábitos". Yo no llamaría ni a las primeras ni a las últimas como actividades que lleven a la felicidad. Ni a las fiestas, ni a las drogas, ni al sexo. Y lo considero así porque veo cómo se malinterpreta y malemplea el término "felicidad". Las actividades mencionadas... Esperen. 12 en punto. Las cero horas del nuevo año. Celebradas 10 segundos tarde por la necedad de una niña con celular retrasado. Los celulares están hechos para llamar y los relojes para medir el tiempo. ¿Cuándo lo entenderán? Feliz año, por cierto. Lo que sea que eso signifique.

... Las actividades mencionadas traen desde alegría hasta euforia: estados del cuerpo. La Felicidad en su lugar es un estado del Ser. Del alma. Es un estado de plenitud. Y no puede ser alcanzado por la sobreacumulación de endorfinas. Es algo tan poco entendido que pasamos la vida entera en una carrera por encontrar la Felicidad, sin saber realmente cómo es. Porque estamos seguros de que cuando la encontremos lo sabremos: que no necesitaremos nada más, nunca. Muchos se decepcionan al alcanzar lo que creían sería la felicidad, que los satisface al grado de parecer verdadera, pero no tanto como para llenar aquellos vacíos que más queremos olvidar. ¿Sabéis qué? Sólo el Amor puede rellenar esos huecos. Sólo Dios.

Veinte pasadas las cero horas. Finalmente, contándolo todo y a pesar de todo ello, es una sensación de calidez increíble (porque no me la creo) la que se siente cuando tu familia, tus amigos y tus desconocidos se reúnen alrededor de una mesa con serpentinas en la boca y el cabello, licor en el estómago y la cabeza, en un estado de júbilo que no dura más de cinco minutos para gritar al viciado aire de la cocina palabras vagamente inspiradas. Esa sensación es una probada de Felicidad. Porque a pesar de que el momento en que un año acaba y comienza otro no signifique nada y esta noche sea sólo una fiesta inventada, el ver que un grupo de personas no necesite una razón real para reír y celebrar y gastarse bromas es la única manera que veo en este momento de medir el verdadero bienestar. No el económico, académico, laboral o ambiental. El verdadero bienestar. El de estar bien con la Vida. Y con eso dicho y puesto me retiro, a ser parte del festejo.

Feliz... Feliz y punto.

[ RARS! ! !  S.N.1000003258 ]

The Last Guardian

El siguiente juego, o mejor dicho la siguiente (3ra) fantasía de Team Ico, secuela no relacionada de Shadow of the Colossus exclusiva para PS3. He aquí el primer trailer, presentado en el E3 2009. El director, Fumito Ueda, afirma que el juego está basado en la interacción entre el protagonista y su caballo, Agro, de Shadow of the Colossus, deseando que esta relación sea un poco más el centro de la historia. Además tiene el interés de hacer un animal virtual que de una sensación más realista y no estrictamente "linda", como sucede siempre que los animales se introducen a escena en un videojuego.



Es claro que las historias de dos amigos siempre han tenido un puesto importante y querido en las artes. También es cierto que por muchas que haya, difícilmente una nueva se convierte en sólo una más. Todas son siempre valiosas y únicas, y cada una se hace un lugar especial en nosotros. Estas historias nos enseñan siempre moralejas que se vuelven de alguna forma prioridad en nuestras vidas. Nos hacen ver a los amigos con ojos más agradecidos y un poco húmedos al recordar esos buenos tiempos, los años juntos.

Y así como no esperamos que esos días terminen y de pronto en algún momento lo hacen, creemos que la amistad en esas historias debe continuar por siempre: después de todo por eso son fantasías, para que algo parecido a un final no sea necesario. A pesar de la razón (porque al arte no le importa), todas estas historias tienen finales trágicos. Ya sea la separación de ellos, como el espacio, el tiempo, las circunstancias o la muerte, o de nosotros mismos con la historia, el final nunca puede llamarse más que "agridulce". La felicidad máxima no se alcanza en el desenlace, sino en el clímax, porque lo último siempre debe ser decir adiós.


Eso es lo que inspiró (de una forma muchísimo más burda) la siguiente tira cómica de Penny Arcade, y mi primera encuesta del blog: ¿Cómo terminará The Last Guardian? Supongo que eso nos da un motivo más para esperar el juego.





Saludos.
>> RARS!!! v18.18.04.09 >>

Il nouvo io

El nuevo yo está listo. Estoy preparado. He reunido lo necesario para recibir al mundo con el corazón alegre y la mente alerta. Pero no lo haré, no dejaré que el mundo llegue a mí. Yo voy hacia él corriendo, volando. Estoy dejando atrás mi pequeño mundo. Abandono mi propio Nunca Jamás que me defendió por mucho tiempo de todo aquello que me lastimaba, degradaba, ofendía y humillaba. Ahí estuve seguro y me hizo sonreír tantas veces cuando todas las demás personas habían fallado. Pero es hora de dejarlo. Y miento al decir que lo dejo atrás: lo estoy poniendo arriba, mientras yo bajo al real y sólido. Aquí la "magia" es una mera ilusión de lo que la fantasía es capaz en los mundos superiores.

He estado reuniendo lo necesario para dar este salto. Por fin estoy convencido de darlo, por primera vez en la vida. Ya no temo. Desde el inicio del año he alcanzado la iluminación en muchos conceptos e ideas que regían mi vida sin entenderlos realmente. Ahora ya sé lo que son la Vida y la muerte y el Cielo, y la manera en que hay mundos más reales que otros, o niveles más reales de ellos mismos. En una súbita revelación todo el problema del Amor, el gran debate universal, el eterno drama, la infinitamente cruel comedia, tuvo sentido y solución. ¿Lo ven? ¡Entiendo lo que es el Amor! ¡Y es totalmente distinto a lo que siempre pensé y a lo que siempre dije! De pronto aquellas cosas que dije y me dijeron, que escuché y que leí, disminuyen en sentido y trascendencia. Tantas cosas que dije, apoyadas en un concepto erróneo. Y tantas cosas que me dijeron, perdiendo valor conforme sus mismas actitudes revelan vicios inquebrantables, que llevan tanto tiempo ahí y mi ceguera me impedía ver.

No volveré a humillarme ante ningún humano: yo mismo no poseo tal derecho, pues sería atentar contra la dignidad y divinidad intrínsecos a mi naturaleza, esculpidos en el origen mismo de mi persona.

No volveré por iniciativa propia a decirle a nadie que lo amo: si ellos no pueden decirse amados por mí es que no los he amado lo suficiente o como debería y por consiguiente decir que lo hago sería una mentira. Y si en cualquier momento alguien llegase a preguntarme si lo amo, hablaré con la verdad y diré "Yo hago todo lo que puedo para que seas Feliz por ninguna otra razón más que tu Felicidad misma, y por lo tanto te amo. Si aunque te amo no consigues ser Feliz, dime en qué me he equivocado para rectificarme". Diré eso porque juré ser testigo de la Verdad, y no hay Verdad mayor que el amor incondicional, perfecto.

Esto y más he decidido e integrado a mi persona. Ya no soy el mismo de antes, porque me he deshecho de las dudas y las concepciones erróneas que me impedían encontrar un camino, cualquiera. No quiero decir que estoy libre de dudas. Tampoco soy perfecto ahora. El hecho de que entienda muchas cosas nuevas no significa que sepa cómo aplicarlas, y hasta que lo descubra (y lo estoy haciendo) seré tan inútil como siempre. Pero sé quién soy: es una de las herramientas más poderosas que cualquiera podría poseer. Y aún ahora entiendo que en este momento, en esta dimensión de mi existencia, no soy sino una parte del Yo completo, el que seré al final de esta vida, cuando pase a la Gloria y nazca a la Vida verdadera. Mi misión hasta entonces es buscar en el mundo lo que me haga falta y que me lleve a ser un poco más como debería ser ese Yo eterno.

Así, pues, marco un punto en mi línea del tiempo. Este es el momento que sería la base de todo lo que lograré a partir de hoy. Es una bandera en las faldas de una montaña que comienzo a escalar. No sé qué tan difícil será el acenso, pero confío en mí y en que he reunido todo lo necesario para iniciar. Si algo llegase a faltarme sé que invariablemente lo encontraré a lo largo del viaje. Lo sé porque todas las grandes aventuras comienzan y terminan con una canción.

El destino llama.


Acerca del blog, creo que el cambio en la organización y la apariencia es obvio; más adelante entraré en detalles sobre los nuevos elementos. Mientras tanto iré republicando cada una de las entradas anteriores con el nuevo formato, a manera de una recapitulación de aquellas ideas notables que tras mucho esfuerzo y sufrimiento desembocaron en lo que soy ahora: una Persona.

¡Saludos y gracias!

RARS!!! v18.18.04.09